Cuando las mujeres negras tenían que cubrirse los cabellos para evitar la envidia de las mujeres blancas

A finales del siglo 18 en Louisiana, una ley obligaba a las mujeres negras cubrir sus cabellos en publico.

Un tignon es un especie de peinado atado como un turbante alrededor de la cabeza por las mujeres criollas de Louisiana durante el periodo colonial y que perdura hasta la actualidad.

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Esta moda nación debido a las leyes “somptuarias” dictadas por el gobernador Esteban Rodríguez Miró en 1785 que exigía que a las mujeres de color cubrir sus cabellos con una tela “ el bando del buen gobierno”Esta ley estaba destinada a reducir la creciente influencia de la población negra libre y de salvaguardar el orden social de la época.

Comprendia una sección especifica concerniente a la modificación de ciertos comportamientos calificados como inaceptables de las mujeres negras libres en la colonia, trataba de ponerle un termino a lo que los blancos idenfiticaban como peinados muy ostentosos y que por lo tanto llamaban la atención de los hombres blancos, provocando las envdias de las mujeres blancas.

A estas leyes se las llamaron “leyes Tignon”

Quand les femmes noires avaient obligation de cacher leurs cheveux naturels pour calmer la jalousie des femmes blanches.

Aparentemente, las mujeres de color le prestaban una gran atención a sus cabellos, confeccionando fabulosos peinados altos, ornamentados con joyas y plumas. Lo población blanca pensaba que esto era una amenaza para la estabilidad social de la región en una época en la que las mujeres negras eran la sombra de las mujeres blancas.

La ley apuntaba distinguir las mujeres de color de las mujeres blancas y ademas inferiorizar su belleza. Hay que saber también que algunas de estas mujeres negras eran las amantes de los hombres blancos, lo que no hacia mas que aumentar las envidias de las esposas legitimas o de los potenciales prometidos.

Por consecuencia, el gobernador Miró decidió que las mujeres de color, ya fueran esclavas o libres debían cubrir sus cabellos y de evitar toda atención excesiva hacia su vestimenta, en particular el uso de joyas,plumas y otros adornos. El objetivo era mantener visibles las diferencias de clases sociales. Las mujeres negras, obligadas, adoptaron el uso de fular, el “tignon” concentraba entonces toda la creatividad e ingenio de las mujeres negras, al cubrirse de una manera muy elaborada, utilizando bellos pañuelos, normalmente con colores vivos, con magníficos accesorios, lo que estaba destinado a que atrajera menor atención las hacia mas bellas y seductoras.

Quand les femmes noires avaient obligation de cacher leurs cheveux naturels pour calmer la jalousie des femmes blanches.

No podemos impedir hacer la conexión de estas leyes injustas a lo largo de la historia y la comparación ambigua que hacen con las mujeres negras hoy en día con sus cabellos.

Este empeño de las sociedades occidentales blancas de desmotivar a las mujeres negras que llevan sus pelo natural con orgullo y a las que se discrimina en los lugares de trabajo o en las escuelas. La mujer negra debe darse cuenta de la oportunidad que tienen de utilizar su pelo de todas las maneras posibles e imaginables.

La mujer negra debe tomar distancia y darse cuenta de aquello que la hace única, a saber la belleza inherente a su color de piel y en particular de sus cabellos. Esta historia muestra que los ancestros, a pesar de una historia dolorosa, supieron utilizar su cultura de manera ingeniosa para seguir siendo bellas y autenticas.

 

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Texto orginal : http://leblogdugriot.over-blog.com/2016/10/quand-les-femmes-noires-avaient-obligation-de-cacher-leurs-cheveux-naturels-pour-calmer-la-jalousie-des-femmes-blanches.html

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¡Te equivocas con nuestra sexualidad!

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YOU HAVE THOSE DSL lips — DICK-SUCKING LIPS.

Así los llamó, labios de chupar-pollas.

Un día, un chico blanco se giró hacia Lexy en la cafetería del instituto declarando que tenía unos labios impresionantes para blow jobs. Lexy, tenía 13 años, era una de las pocas chicas negras en una instituto de blancos, aún así fue consciente: “El nunca diría algo así a ninguna de las chicas blancas de la mesa, pero aún así creyó que sí podía dirigirse a mi y a mis labios”. Se dio cuenta, así como muchas afroamericanas, que ser negra y mujer a menudo te etiquetaba como sobresexualizada… aún que estuviera muy lejos de la verdad.

Toda mujer debe lidiar con preceptos anticuados como que “las buenas chicas no duermen fuera de casa”, pero de las mujeres negras, sin importar “cuan buenas son” se espera que estén siempre listas para apuntarse a tener sexo. Después de todo nuestros labios jugosos y caderas gruesas deben significar algo… ¿verdad?

Actualmente en occidente, las mujeres negras han sido marcadas gratuitamente como “sirenas hambrientas de sexo”, lejos de lo que se percibe de las mujeres blancas: pureza inherente. Ese mito de Jezebel muestra como estamos consideradas aún hoy.

¿Bajos el numero de matrimonios negros? ¿Para qué comprar la vaca si puedes tener la leche gratis?

¿Embarazos adolescentes? Bill O’Reilly sugirió que era culpa de Beyoncé.

¿Twerking? Culos negros que echaron a perder a Hannah Montana. Y hablando de Miley, mientras que sus sesiones de fotos desnudas y su exploración sexual son vistos como ejemplos de reivindicación feminista, la brujería “sufbort” de Beyoncé es un simple caramelo para los ojos.

La suposición de que las mujeres negras son unas salvajes en la cama es profunda, viniendo en parte de la era prebélica, cuando las mujeres esclavizadas eran rutinariamente sujetas a la violencia sexual y los propietarios blancos de las plantaciones trataron de justificarla.

Siglos después, la sexualidad femenina negra sigue siendo una fuente de pánico moral porque el cambio requiere mucho tiempo, y los estereotipos – especialmente los arraigados – son difíciles de destruir.

 

“Constantemente nos ven como las mujeres hipersexuales, irresponsables y fuera de control que crean estragos con nuestras sexualidades”, dice Mireille Miller-Young, profesora adjunta de estudios feministas en la Universidad de California (Santa Bárbara) y autora de A gusto para el azúcar moreno: Mujeres negras en la pornografía. “La gente piensa que tenemos demasiados hijos o somos demasiado promiscuas para el matrimonio, somos vistas como criminales sexuales.

Esto puede ser en parte la razón por la que, en muchas ciudades americanas, las mujeres negras son más fácilmente arrestadas por prostitución que las mujeres de cualquier otra raza.

Nuestra sexualidad se ve como un problema, algo que nos lleva a dificultades”, dice Miller-Young. Y mientras la mujeres negras tiene más posibilidades de ser violadas que nuestras compañeras blancas, según un estudio reciente también somos a las que menos se las cree tras denunciarlo. Solo hace falta ver las victimas del Oficial de policía de la ciudad de Oklahoma, Daniel Holtzclaw, un hombre que fue condenado por dieciocho cargos de violación y agresiones sexuales a mujeres, que declaró estar seguro que las mujeres no iban a ser creídas por haber tenido, en su mayoría, problemas con la ley y ser negras.

Así que ¿Cómo crees que es la emancipación sexual cuando la sociedad asume que eres hipersexual?

Desafortunadamente, muchas de las personas creen que la respuesta es que las mujeres negras escondan su sexualidad, demostrando que podemos estar tan dominadas en 2016 como las mujeres blancas lo estaban en 1816.

Este mensaje esta reforzado en las lecciones de muchas iglesias negras, que a través de el legado del miedo por la amenaza del VIH/ETS en las comunidades negras y en una cultura del Hip-Hop obsesionada con cazar “hos” (guarrillas) y “THOTs”  (acrónimo de “esa guarrilla de ahí”)

Pero aplastar nuestra sexualidad no nos permite a las mujeres negras tener el control. En realidad, hace que muchas mujeres sufran con sus deseos naturales y eso, da asco.

“Cuando estaba creciendo me enseñaron que el sexo era algo con lo que tienes que lidiar cuando te casas y hasta entonces tienes que mantener las piernas cerradas” dice Lexy, la cual trabaja para el gobierno y sigue viviendo en la pequeña ciudad del Sur en la que se crió. “Y mientras que no debería tener sexo con ningún chico hasta que me pusisera un anillo, definitivamente jamás debería acostarme con una chica” Entendido, excepto porque Lexy se identifica como queer y a los 24 años aún no ha tenido sexo. “Sigo sintiendo vergüenza por permitirme a mí misma el ser bisexual, a pesar de que me considero una feminista con un enfoque positivo respecto al sexo. Me dijeron que no fuera sexy y yo internalicé eso. Ojalá alguien me hubiera dicho que está bien recibir placer, o masturbarme. Duele un poco el no haber tenido eso” Admite.

“Mis amigos negros me decían que mantuviera el contador bajo” dice Ebony, 27 “Aprendí que si me estaba liando con un tío no se debería ser agresiva o experimental” Que pareciera que me gustaba mucho el sexo era visto como “cosa de blancas”. Estos mensajes le crearon un conflicto “Me pregunto si soy una mala persona o me merezco menos amor que el resto por querer tener sexo y disfrutarlo”

Además, es duro el admitir que los mensajes que les han dado a las chicas y mujeres negras difieren de aquellos que les dieron a chicos y hombres negros, quienes, como todos los hombres, son usualmente empujados a ser sexualmente insaciables para probar su masculinidad.

Los hombres negros (como los amigos de Ebony) juegan un rol importante a la hora de reforzar ideas restrictivas sobre la sexualidad femenina de las mujeres negras. De hecho, animar a las mujeres negras a obviar su sexualidad es un pasatiempo para celebrities  negros.

Tyrese Gibson, actor de Fast & Furious en 2014, y con una gran base de fans de mujeres negras, utilizó YouTube para decirle a las chicas solitarias de San Valentín que “La mayoría de las zorras y tías guarras del montón nunca están sin un hombre” Para Tyrese, estar sola (y no tener sexo) significa que una mujer se respeta a sí misma y ama a Jesús y sobre todo no se está “regalando” a cualquier Tom, Dick o Malik, que Dios lo impida.

Conozco a muchísimos chicos que tienen la costumbre de sermonear a mujeres sobre los peligros de Jezebel por allá en los 80’s, cuando crecía en Gary, Indiana. Además, esas advertencias estaban en todas as canciones de radio de Hip-Hop. Ser una “slutty ass ho” podría hacer que te matara, según N.W.A. De todas formas, me sentí afortunada de que mientras que escuchaba todos esos mensajes anti-sexo ninguno vino por parte de mis padres. De hecho, mis padres me dijeron poco sobre el sexo, pero tampoco usaron nunca un lenguaje slut-shaming  y no hicieron nada para parar mi afición por los sujetadores caros y sexys.

Sospecho que algunas de mis hermanas blancas se ven reflejadas en lo que estoy describiendo, y es verdad que las mujeres de todos los colores se enfrentan a unas expectativas sexuales, pero el permanente estereotipo de que las mujeres negras en particular son hipersexuales añade otra área de estrés. El aferrarnos a ideas de sexualidad regresivas es lo que se espera de muchas de nosotras -no disfrutar del sexo, olvidarnos de que bajen- para probar que no somos las frescas que los estereotipos dicen que somos, y para mantenernos seguras de gente que piensa que nuestras características físicas o nuestra mera existencia son una invitación. ¿Y si una mujer negra dice “que le den” a esas ideas y hace lo que quiere? Entonces se está saboteando a sí misma y decepcionando a una raza entera  solo por confirmar esas suposiciones.

“Hoy en día la representación sexual de la mujer negra se ve usualmente como ‘demasiado’, algo que deber ser prevenido en lugar de expandirlo, pero como mujeres negras sentimos lo contrario” dice Miller-Young “Hemos sentido que nuestra sexualidad ha sido limitada de alguna forma, que necesitamos explorarla más para ampliar esta representación y promover una imagen real de una mujer negra con vida sexual activa”

Es refrescante el hecho de que en ShondaLand, Olivia Pope no sea la única jefa de Beltway, si no que consigue meter en su cama a una variedad de tiarrones  de los búnkers de B613 a los escritorios del West Wing. Pero, predeciblemente, Pope es normalmente criticada, no solo como Jezebel, si no que según el autor y la personalidad mediática Tariq Nasheed como una “puta de cama negra” es decir, una Jezebel dispuesta a rendirse ante el poderoso hombre blanco. En fin…

Y cuando las famosas se unen a la causa – cuando Rihanna menea la pelvis, cuando Nicki presume de culo o cuando Beyoncé canta “Driver, roll up the partition please” – es un acto radical precisamente por como la sociedad ve el sexo y a las negras y como se les pide limitarse como respuesta. Estas tres artistas son parte de una tradición de performers que reclaman su sexualidad y son castigadas por ello, desde Bessie Smith a Tina Turner o Janet Jackson.

La revolución no está pasando únicamente en el entretenimiento. Tengo esperanzas al oír sobre la vida diaria de mujeres negras como Ashley, 3o años, que está enfrentándose a sus creencias desfasadas y buscando maneras sanas de entender la sexualidad. Criada en una familia de mujeres de Indianapolis, Ashley aprendió de su madre, su abuela, sus tías y su iglesia que el sexo no era algo que una mujer negra pudiera disfrutar activamente. Juzgó a las amigas que se quedaron embarazadas a pesar de asistir a clases de educación sexual en las que promovían la abstinencia por “atrasar los avances de la raza”

Ashley tuvo sexo por primera vez a los 18, en una experiencia que denomina como horrible. “Yo estaba como ¿Enserio esto es la gran cosa de la que todo el mundo habla y por la que voy a ir al infierno?” Finalmente tuvo su primer orgasmo a los 25 y se dio cuenta de que para tener otro debería entender su cuerpo de una manera a la que nunca había sido animada. De esta forma, al final de sus 20, tomó el control de su propia sexualidad y empezó a abrazarla. Su mejor amiga incluso le compró un vibrador – una mejora de la que su madre se negó a oír hablar- “Tuve que empezar a estudiarme a mi misma” dice “Es un proceso constante, especialmente si no aprendes cuando eres más joven”

Cruzo los dedos para que las mujeres negras sigan avanzando hacia la liberación sexual, por ellas mismas y por sus hermanas. Ayudando a pavimentar el camino está Twanna A.Hines, una educadora sexual de Silver Spring, Maryland, que encabeza programas educativos y aboga por que las mujeres busquen vidas sexuales sanas y que las llenen. “Los estereotipos como el de Jezebel reducen e invisibilizan nuestra humanidad” Su consejo para las mujeres negras (y todas las mujeres, en realidad) es “Ámate”

Ese es un lugar maravilloso para empezar.

La verdad para las mujeres negras es que somos las únicas en las que confiar en tanto a reclamar nuestra sexualidad de la historia, del hip-hop, y las esquinas más oscuras de Tumblr. No podemos deshacernos de la antiquísima idea de que estamos hipersexualizadas, ni siquiera tratamos de convencera a Drake de dejar de meterse con sus antiguos ligues por “wearing less and goin’ out more” En una cultura que encuentra tanto que odiar de las mujeres negras y tanto que criticar del resto de mujeres, si queremos libertad para expresar nuestra sexualidad y disfrutar de vida sexual sana tenemos que tomarlo por nuestra propia mano. Amarnos a nosotras mismas lo suficiente como para creer que merecemos sexo genial bajo nuestras condiciones es una forma de iniciar una revolución necesaria.

Tamara Winfrey Harris es la autora de The Sisters Are Alright: Changing the Broken Narrative of Black Women in America.

This article was originally published as What We Get Wrong About Black Women’s Sexuality in the March  2016 issue of Cosmopolitan

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Us, black women.

Us, black women.

Us, black women, escrito por Natasha T. Miller es un poema sobre la importancia del feminismo negro y la interseccionalidad. Miller conceptualiza la raza, la clase y el género como sistemas de opresión interconectados mostrando las relaciones de dominación que existen dentro de las experiencias de las mujeres negras.

Rihanna está haciendo música con Chris Brown, otra vez, y mi abuela sigue cuidando de mi.

Nosotras, las mujeres negras, como muestras, en un supermercado, expuestas para que nos toqueteen pero nunca paguen lo que valemos.

Nosotras, las mujeres negras, con vaginas que siguen oliendo a niños mestizos no deseados, a sangre y a 400 años de entradas forzosas.

Y este negro te pregunta “¿Puedo darte?” como si no te hubieran machacado ya

Outkast va a juicio con Rosa Parks, Ludacris hace una canción insultando a Oprah, y habitaciones llenas de hombres negros estirados dicen “Diablos, no sabemos lo que pasó en ese coche, igual Rihanna le dio a Chris Brown una razón para golpearla”

Lo pillo, no tienes hermanas pequeñas, y debe de haber metralla en tu espalda para reemplazar la columna que una vez te hizo un hombre.

Mira, no estoy cabreada contigo por tu opinión, solo deseo que nunca seamos dos pop stars solos en un coche y te cabrees conmigo por la mía.

Sigo oyendo los llantos de todos los bebés que tuvieron que ser abandonados por sus propias madres. Tengo la lengua de Harriet Tubman, aún puedo saborear la sangre de todas las heridas que ella lamió para que lleguemos a donde estamos.

Y constantemente tratamos de volver aquí.

Pero dices que a ella no le gusta su propia gente porque construyó una escuela en África, hermano, debes de haber olvidado tus raíces ¿Acaso crees que solo existimos aquí?

Nunca te he visto dejando ni un centavo en una gasolinera, no te podrías ni imaginar el dolor de criar a un Pantera Negra únicamente para escuchar a tu propio hijo llamándoos putas y guarras en la radio. No eres Afeni Shakur.

Tu mandíbula no podría llevar a Miles Davis a la boca de Cicely Tyson y cuestionas la caridad de una mujer negra mientras este tipo pregunta “¿Puedo darte?” como si no  te hubieran machacado ya.

Hemos estado a cargo del mundo desde que empezó, pero aún no hemos recibido ni un solo día libre. No hay días festivos dedicados a nosotras, tan solo un puñado de poemas que se usan para desvestir todo menos nuestras mentes. Millones de canciones que suenan para hacernos sentir que hemos nacido para ser llamadas de todo excepto nuestros nombres. Y cementerios, en forma de vídeos, enterrando nuestra imagen entre cadena y cadena.

Tenemos a una Michelle cada 44 años, una adolescente afroamericana embarazada cada 44 minutos y Lil’ Wayne dice que quiere follarse a todas las tías del mundo. Sarah Goodes contribuye en la invención de las camas, Trey Songz dice que vamos a pensar que él ha inventado el sexo. ¡Qué desconectados estamos! Aún colgando del mismo cordón umbilical del que cuelgas tú.

Dejad de preguntar si podéis meterla, llevad flores a vuestra madre porque sí, dejad de poner excusas para ponernos las manos encima.

Dejad de ponernos las manos encima.

Dejad de pasar de nosotras.

Dejad de pasar por encima de nosotras.

Dejad de tratarnos como muestras de supermercado.

No nos toquéis si no tenéis planes de construir esta casa.

Las sufragistas también fueron negras

Con todo el revuelo provocado por las elecciones de USA es importante hablar de las sufragistas negras que han sido invisibilizadas por la historia y que también pelearon por conseguir el voto femenino y de toda nuestra gente.

Mientras que hordas de votantes femeninas estuvieron poniendo a la sufragista Susan B. Anthony por los cielos y subiendo a las redes la foto de su tumba con pegatinas en las que se lee “I VOTED”  nos olvidamos de que las sufragistas blancas no fueron las únicas que existieron y consiguieron cosas importantes. Como en la película de Carey Mulligan y ida-b-wells-birthdayMeryl Streep (Sufragistas) la historia también parece ignorar el hecho de que mujeres increíbles y negras se enfrentaron no solo a los hombres sino que también encontraron trabas con las mujeres blancas.

Tomemos como ejemplo a Ida B. Wells, una activista y periodista que formó parte de la Asociación Nacional de Mujeres de Color y fue fundadora de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP). Cuando Ida intentó unirse a las manifestación de sufragistas en 1913 las organizadoras le dijeron que si quería participar debía quedarse al final de la marcha. Esto no es más que otro ejemplo de lo que denominamos “feminismo sojourner-truth-abblanco”. Ida no fue la única, también fueron geniales mujeres como Mary Ann Shadd Cary, que organizó la Asociación de Franquicias Progresivas de las Mujeres de Color o Sojourner Truth conocida por su discurso Ain’t I a Woman?  y autora de estas palabras.

“Siento que tengo el derecho de tener tanto como un hombre. Hay un gran revuelo sobre los hombres de color que obtienen sus derechos, pero ni una palabra sobre las mujeres de color; Y si los hombres de color obtienen sus derechos y las mujeres de color no, los hombres de color serán los dueños de las mujeres, y será tan malo como antes”

Fuente: http://www.themarysue.com/ 

La fina línea entre la moda y lo ofensivo I

¿Quién no ha buscado inspiración para el pelo por internet? Fotos de pasarelas de moda, celebridades en la alfombra roja, Instagram; estos son solo algunos de los lugares de donde se pueden sacar ideas. Con el tiempo, una de estas ideas ha sido las cornrows. Kendall Jenner las lleva de manera infame. También lo hizo Cara Delevingne, en Elle Style Awards y Met Gala. Jessica Alba y Natalie Dormer también trataron de probar este estilo. Nosotras incluso hemos cubierto nuestras cornrows cuando esas triunfaron en las pasarelas a principio de año.

Por lo que, las cornrows son oficialmente una moda para las mujeres jóvenes blancas pero, el problema es que este hecho no es unicamente una copia de un peinado. Sino que existe un contexto histórico y un significado -normalmente político- y eso es lo bonito. El pelo tiene el añadido del significado cultural, lo cual lo convierte en algo colosalmente diferente. “Nosotras llevamos todas estas cosas en nuestro pelo… Es un depósito de nuestra historia, la historia de nuestros héroes, la historia de nuestra felicidad…es como nos identificamos.” Dice Michaela Angela Davis, imagina, una imagen del activismo y una de las editoras fundadoras de la ahora extinta revista Vibe.

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Cicely Tyson

Las cornrows nacieron en Africa y en el Caribe –su nombre indica agricultura, plantación y trabajo.En Trinidad, nosotras las llamamos Cane rows” porque los esclavos plantaban allí sugar cane (cañas de azúcar)” dice Patrice Grell Yursik, autora del blog AfroBella. Son una parte intrínseca de la tradicción negra para ambos: hombres y mujeres, como señala Davis, “son parte de nuestro vocabulario cultural y artístico

Cuando esta cultura es imitada por celebridades, personas que influyen o industrias de la moda; hay muchas posibilidades de ser ninguneado. Cuando salió la imagen de Kendall Jenner, hubo un tweet que decía haber llevado “las trenzas de negritas a otro nivel”. A este tweet hubo una reacción inmediata  por parte de la comunidad negra. La mayoría de personas que lo comentaron publicamente, fueron mujeres negras que recalcaron que la celebridad no llevaba nada de otro mundo.

Parece que las cornrows más populares del mundo les pertenecen a  las mujeres blancas, anulando así la historia.A veces los editores ven algo en una persona popular y dicen que es nuevo, fresco, guay” dice India Jewel Jackson, editora de Hearst Publications. Pero cuando nosotros lo hacíamos, éramos guetto Ahora que una chica rubia lo hace, es fresco

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Cara Delevingne

LA Times fue explícito al mencionar que las trenzas son más atractivas cuando son menos negras cuando publicaron una foto de Ms.Delevingne junto a una cita escrita por un estilista reconocido diciendo “Las cornrows se están alejando de lo urbano, el hip-hop para convertirse en algo elegante e impactante

Todos estos detalles suponen un serio problema: “Se llama Colonismo” explica Yursik, haciendo referencia a ese gran explorador que descubrió América, tierras que ya estaban allí, habitadas, durante siglos. “Es como decir que algo es nuevo o tuyo sin dar el reparto equitativo a la fuente original

Traducción de http://www.refinery29.com/cornrows-cultural-appropriation