La Luna, la Mujer y África

Hola chiques!

Este mes lo dedicaremos a la sexualidad de la mujer. Pero, ¿Qué es la sexualidad?

Nosotres creemos que se encuentra en la menstruación, la belleza, el deseo y el placer.

Es un conjunto que nos hace ser mujeres, personas y animales. Es nuestra parte más salvaje, la que la sociedad a veces pide que escondamos.

Les humanes  seguimos siendo fauna y tenemos las mismas necesidades que les demás. Así que es momento de dejar de apagar la luz y disfrutarla plenamente.


LA LUNA: Madre, Abuela y Diosa

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La Luna ha sido personificada como mujer desde tiempos ancestrales. Influye, con su gravedad en la Tierra, las mareas y los seres vivos. Se relaciona con la menstruación, la fecundidad, el deseo sexual, la introspección y la fuerza. Hemos decidido, pues, dedicarle un espacio para conocerla mejor.

El mes pasado pudimos observarla de formas excepcionales dado que su órbita se acercó mucho a la Tierra coincidente con la Luna Llena.

La fascinación qué ejerce la Luna sobre el  ser humano se debe por una parte a que es el cuerpo celeste más luminoso en la noche, pero sobretodo a su capacidad aparente de cambio. Nace de la nada y comienza a crecer.

Ella tarda 28 días en voltearnos, coincidente con el ciclo hormonal de la mujer.

Nuestras ancestras han honrado siempre la Luna y la menstruación, signo de vida, un honor entregado y no una vergüenza o algo molesto como la concepción que se tiene hoy en día de ello.

Los Ciclos de la Luna

La Luna nace, crece y desaparece.

Se esconde tras su ciclo,

se relaja y luego vuelve.

– V –

La Luna Nueva, el nacimiento. Se suele asociar con la ovulación, el despertar e inicio de un nuevo ciclo.

En cuarto creciente representa el poder y la sexualidad, cuándo listes para concebir nos encontramos en el momento de más deseo.

La Luna Llena es la madre, mujer que lleva a una hija en el vientre. Portadora de vida, de luz, de fuerza, aún con cierta delicadeza. Las emociones vuelan, sentimos: nos sentimos en nuestra plenitud.

En cuarto menguante representa a la anciana, aquella que llegó a la menopausia llena de conocimiento.

Es una etapa de introspección, de retirada y preparación para el siguiente ciclo.

Es el momento ideal para meditar, para recogernos y recordarnos. ¿Quiénes somos? ¿Qué queremos? ¿Deseamos? ¿Qué lucha vamos a impulsar en el nuevo día?

Finalmente, cuándo no vémos a la Luna, la denominamos Negra o chamana.

La chamana conoce su sombra, se guía por la intuición, es libre, guerrera y sanadora. Es la mujer salvaje enterrada durante siglos y siglos, guardiana de la llave de tesoros escondidos y preparándose para resurgir, más fuerte, más capaz, más luchadora.

Nos pareció curioso, ya que las mujeres negras a día de hoy estamos en este punto, resurgiendo. Preparándonos para librar una guerra de derechos, para tomar el mundo, junto con las demás y permitirnos, permitirnos ser, sentir, pensar y actuar.

Debemos conocernos y a qué o quién nos ha parado, formarnos tras la reconstrucción y volver a pisar fuerte la Tierra. ¡Qué nos miren! ¡Qué nos tengan en cuenta! ¡Qué podamos liderar  también el mundo!

Entre ellas la evolución diaria de cada una, etapas medias que con igual potencia  nos ayudan a llegar a la etapa Madre, de fuerza y virtud y después permitirnos el descanso.

Debemos aceptar, aceptarnos en cada uno de nuestros momentos. Los de máxima felicidad, energía, diversión y en aquellos en los que nos sentimos más tristes, perdidas o dormidas.

¿Qué importa? ¿Qué importa si no somos siempre la mejor versión de nosotres mismes? Lo importante es ser nosotres mismes. aprovechar cada momento y disfrutar incluso de las lágrimas y la tristeza, por qué nos permitirán resurgir, con más conocimiento y menos miedo. El tiempo nos es favorable, cambiamos constantemente de ciclo, tenemos mil y una oportunidades cada día, ¿qué importa si no las cogemos siempre de la misma forma?

El hecho de aceptar las variantes de nuestra sexualidad y nuestro ciclo nos permite sanarnos y regular nuestro periodo.

Aunque no todas coincidimos con las fases de la luna al ovular, no significa que no estemos conectada con ella. Estar conectada con ella es estar conectada con nosotras mismas.

No olvidemos, pero, que un período es totalmente sano siendo de entre 22 y 40 días.

Os animo a que llevéis un diario de vuestra evolución coincidente con las fases de la luna y ver en qué momentos os sentís de qué manera.

Al vivir en ciclo, las cosas se repiten y conocer las repeticiones nos permite potenciarlas o trabajar para evitarlas.

Una manera de recoger estas observaciones es en un diario o diagrama lunar, palabras, colores, símbolos, sensaciones y experiencias para percibir mejor las características que acechan cada día.

Si nos escuchamos activamente, vamos a llegar a un punto de conocimiento y mejor auto gestión.

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Este es un ejemplo de diagrama lunar que podéis seguir.

 

Mitos y Rituales de la Luna en África

Nuestras ancestras vivían en conexión con la luna, de forma mas colectiva y aguda.

Ahora la luz artificial y la contaminación esta menguando esta relación.

La Luna se refleja en múltiples mitos: Perséfone, Kali la diosa hindú, Medusa o Lilith la diosa de medio oriente.

La tribu Oglagla creía que el echo de soñar con la Luna era una llamada a todo tipo de señales funestas y desgracias. Para contrarrestar los efectos se bañaban a la luz de esta, mientras le ofrecían cánticos rituales para pedirle que ejerciera como mediador contra la mala suerte.

En Egipto, las sacerdotisas efectuaban un ritual que comenzaba por manifestar la desgracia y el dolor ante la falta de alimentos donde lloraban, gemían y se castigaban físicamente incluso. Esperaban así que los dioses generaran la crecida del Nilo y así se inundaran los campos.

Encontramos, también, distintos rituales, relacionados con la fertilidad, que se usaron en distintas tribus de el gran continente.

Las mujeres que practicaban este ritual recogían agua de la lluvia o de un manantial. En una noche de Luna Creciente, dibujaban un rombo en el suelo y encendían cuatro luces en cada una de las puntas, mientras deseaban, cantando, fuerza y protección para la niña que pronto habitaría su vientre.

En Senegal, usaban la tierra y la sangre de la menstruación para amasar un muñeco en forma de huevo, que representaba un marido capaz de darles hijos o la fertilidad para aquellas que las iban a tornar abuelas.

Encontramos muchísimos rituales, que aunque no tengan que ver con la fertilidad están realizados según las fases de la Luna. Yo os recomiendo el Gran Libro de los Rituales, que aunque sea un poco moderno y bastante manipulado, hay una muestra de distintas tradiciones de nuestros pueblos y de todo el mundo.

No deberíamos olvidar que hemos sido guerreras, chamanas, cazadoras, agriculturas, hijas, madres y abuelas. Hemos sostenido y sostenemos un gran peso en nuestro ecosistema.

La naturaleza nos ha mandado un gran don, nos ha permitido ser la Luna, que tanta importancia tiene.

 

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